Edificio modernista de fuerte personalidad situado en el paseo del óvalo que se lanza al el exterior mediante las aperturas en sus paredes.
A medida que el edificio asciende en altura se va haciendo más modesto, hasta la última planta donde encontramos una galería de arquillos corridos que nos recuerdan los palacios renacentistas aragoneses.
Destaca ante todo su mirador, resaltado por el torreón que ocupa el chaflán.

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